| Un
espacio de no juicio
Cuando, como educador, lo que
tienes delante son personas
diferentes en procesos de
aprendizaje y crecimiento, la
posibilidad de emitir cualquier
tipo de juicio sobre su trabajo desaparece.
En contraposicion a lo que
sucede en esta sociedad, en la
que permanentemente se hace todo
para buscar aceptación de los
demás y se opina y se enjuicia
absolutamente todo, en los
talleres se habla de todo tipo
de cosas pero nunca de lo que se
trabaja. De este modo las
personas quedan liberadas de
trabajar para los demás pudiendo
aparecer entonces sus auténticas
necesidades.
Trabajar al margen del juicio
significa que el temor
desaparece y la capacidad de
jugar e investigar se dispara;
de este modo se accede a un
proceso fluído en el que no
existe el error como tal, sino que
es incorporado como parte de un
proceso natural en el que los
límites se rompen y se va, en
cualquier aprendizaje, mucho más
alla de lo que uno pudiera
imaginar.
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